Hola, Hola. Estimad@s lector@s de Mundo Liral. Espero que se encuentren muy bien en este viernes de la segunda semana de marzo. La vida les trate lindo, y si no, ustedes creen ese momentos lindo sol@s o con las personas que consideren importantes.
Por mi parte, he vuelto a la base de operaciones de Mundo Lira a seguir con lo mismo de siempre: metida en mi escritura, correcciones y estoy en medio de trámites estéticos para subir a Amazon KDP mi primer proyecto oficial. Y con trámites estéticos me refiero a la portada que llevará el libro en EPuB, sin contar con la edición que debo hacerle antes de subirlo. Espero que, cuando haga el anuncio de que he autopublicado Hecho en Caravana, tenga éxito mundial.
También he vuelto para comenzar con el siguiente arco de Los hechiceros de Klein, la otra novela con seis temporadas que mi becario y yo estamos trabajando para AO3, que a decir verdad, no es la gran cosa, pero le va bien en lecturas. Y es el proyecto más largo (y poco beneficioso hasta ahora), ya que es sin fines de lucro y sirve de entrenamiento para obras que estoy planeando a futuro. La semana pasada, por motivos de viaje para conseguir trabajo y salir de ese ambiente toxico llamado hogar, no publiqué el capítulo correspondiente. Hoy si lo haré a la hora de siempre. Y el capítulo es el final del mini arco de las vacaciones de cumpleaños de Huey y el seco de chivo.
Ahora, entremos en materia del porque me fui de viaje por una semana y dos días fuera de la ciudad. Si, fue para escapar del ambiente toxico y tener la esperanza de ya conseguir trabajo para poder ahorrar dinero y hacer mi vida (eventualmente) lejos de mi familia toxica que siempre me hace a un lado, y minimizan mis sentimientos, emociones y pensamientos relacionados a lo que me dedico y mis particulares gustos; entre otras cuestiones como la poca consideración y empatía que me tienen al hacer (por obligación) las tareas del hogar como cocinar.
¿Se acuerdan de la entrevista de trabajo que les mencioné el lunes? Fui a las oficinas de Multiterapias Costales, mi cuñada me acompaño en todo el proceso. Ha sabido ser de contrato inmediato y por grupos. Procure dar una buena impresión en todo momento, pero la cosa pareció ser otra. El reclutador nos explico a detalle sobre lo que consistía el trabajo y al momento de escuchar: "Al grupo anterior los mandamos a Esmeraldas por una semana", me alarme y en seguida pregunté por detalles de seguridad y la respuesta me dejó con muchas dudas. El trabajo consistía en viajar de lunes a sábado por varias ciudades para conseguir 20 posibles clientes diarios (sin excepciones), además de que te dan uniforme, credenciales, comida, pasaje para viajar, estadía en hotel y el sueldo era 20$ diarios (1$ por cada cliente que registraras). ¿Parece tentador verdad? Bueno fuera porque no se puede llevar celular durante las horas de trabajo y eso aumenta las chances de que, si ocurre algo malo con alguna (todas en el grupo eramos mujeres), no habría manera de saber del paradero o pistas de uno.
Yo me quede dudando mucho y no estuve segura de quedarme para asistir a las capacitaciones del miércoles, pero estaba decidida a aceptar ese trabajo con tal de querer salir adelante sin importar nada. Todo ese día estuve pensando hasta el final. Consulte con mi madre cuando llegamos a casa, se lo contamos a mi hermano que nos reunimos con él en el Mercado Guayaquil en el centro (el también considero que no era buena idea, pero lo tome como parcial), se lo contamos a mis tías (una de ellas dijo que lo reconsidere y no lo tome), mi cuñada también recapacitó después sobre el trabajo (lo vio interesante, pero desistió) y, finalmente se lo conté a mi becario y también me dijo que busque otra cosa.
Al final, decidí volverme a casa con madre con el rabo entre las piernas y muy triste de volver a ese lugar de mierda con gente de mierda, sin éxito. Bueno, solo espero que un buen trabajo sin posibilidades de riesgos llegue a mi. Seguiré intentandolo hasta que salga algo, aunque las cosas esten muy complicadas.
Detesto la situación a la que me encuentro obligada a estar gracias a que no encuentro trabajo, con el taller y blog de MundoLiral no ha caído nada y es punto muerto desde hace meses, cometer suicidio es el plan F de la lista y hay veces que quiero adelantarlo, pero luego me pongo a pensar bien que aún tengo sueños que quiero hacer realidad, pero por falta de apoyo y motivación (que a veces sobra) aun no he logrado hacer. Que triste que el refrán de: Por dinero baila el mono" sea una completa realidad. Necesito dinero para sobrevivir y auto publicar. Del aire y a costillas de gente tacaña no puedo seguir viviendo.
Por cierto, les quiero contar que tengo un lector de las mini-historias de El deseo estelar tiene forma de chico lobo cute (nombre subjestivo, no recuerdo el real ahora) exclusivos en el juego de Heartopia. Con ese lector y amigo charlamos un rato sobre algunos temas de libros y me mencionó que están entretenidas. Eso me puso feliz. Y pronto voy a escribir una nueva historia de aventuras de Garu como el deseo estelar.
Hablando de mi bonito, su última carta esta 10/10 en todo. Anteanoche me fui a ver las historias post evento de las cartas de Quincy y Garu/Karu piratas (por los que chillé durante todo un mes) y me encantaron sus historias y momentos encantadores. En resumen, el Garu pirata se ha vuelto mi favorito junto a Dante circo y Quincy dios griego. ¡Cuanto amo a mis niños! Las chicas del club del colmillo azul estaban gritando como si mi precioso fuera el mismisimo Robert Pattinson *giño, giño* durante las rooms 2 y 5. Ah, y yo estuve bastante defensiva e incomoda, pero tenia que cumplirle a la family o si no, me guardarían rencor por no cumplir con mi palabra.
Por cierto, en la cuenta principal del juego (tengo dos cuentas), la versión de PlayStore, volví a lanzar mis últimos 10 contratos porque la intuición me dijo que lo hiciera, y me sale Don Quincy. Manas, que ese hombre me haya salido a los 121 contratos que lance en total, significa que me ama. Literal, hasta la fecha, Don Quincy con Toppercito nunca, NUNCA me han fallado. Él es el verdadero viejo confiable. En cambio, Dante si me falló por completo. NUNCA me salió, ni se asomo a verme el maldito. Y eso significa que salí ganando y me fui con uno en una cuenta y dos en la otra cuenta, ninguno de ellos fue Dante (triste).
¡LO AMO DON QUINCY!
En fin, esto fue el final de este arco de Recuentos Lira: El viaje que termino como comenzó: en la misma mierda de problemas y desprecios familiares.
Ahora estoy obligada a levantarme temprano, cocinar temprano y aguantar malcriadeces de mis padres como gritarme a cada rato.
El lunes les traeré un tema académico y volvemos con la programación habitual.
¡Nos vemos en la próxima!
Lira.
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