Hola, hola; estimad@s lector@s de Mundo Liral. Espero que se encuentren bien en este viernes de agosto. Hayan tenido una buena semana y tengan un fin de semana maravilloso.
Han pasado muchas cosas que me gustaría comentarles sobre juegos moviles, pero eso lo dejaré para otra entrada del blog. Está semana tenemos doble publicación. Siendo esto que hemos tenido inactividad el viernes pasado y el lunes, sin embargo, detrás hicimos muchas cosas importantes. Además de que volvieron a herir mi confianza, estima y otras cuestiones emocionales que, si no pongo límites, seguirán hasta destruirme por completo. Nadie quiere contratar a alguien como yo, y es entendible... Además que el camino de la independencia laboral que elegí (emprender) está saliendo muy lento y no da para mucho. No hay nada. Quiero avanzar, no quiero quedarme encerrada haciendo solo blogs, jugando y sirviendo para la gente hipocrita con la que vivo para ser tratada como marginada. ... No sé que hacer... Toda esperanza que me dan parece más falso que la belleza de Elsa Bucaram. Manas... Hasta hice un curso de Diseño Curricular para avanzar con mi carrera. Pilas, les puedo planificar planes de estudio, materias y programas para cualquier necesidad académica y estudiantes con discapacidad especial.
En fin, la entrada de hoy es para recomendarles una lectura que, al igual que a mi, les va a encantar. Es del autor Ruso Antón Chéjov, un escritor, dramaturgo y médico maravilloso de las corrientes del Realismo y Naturalismo. Hasta es maestro del cuento corto, como el autor Horacio Quiroga en nuestro continente. El sello literario de Chéjov es el monólogo y su capacidad para rechazar la finalidad moral de las estructuras tradicionales de los relatos, lo que da un contexto enriquecedor a las obras cortas o relatos cortos en densidad y generar preguntas que el lector pueda plantear con libertad. Y al rescribir la realidad que se percibe alrededor siempre se va a elegir lo más crudo o injusto del mundo.
Dicho esto, les comparto la lectura que me recomendaron y leí en el el sitio web Lecturia.Org. Un lugar buenísimo donde hacen cada cierto tiempo sesiones de lectura y comparten, en un chat privado las lecturas semanales o mensuales.
Sin embargo, solo les voy a compartir la sinopsis y un fragmento del cuento. Si quieren saber más del relato completo, los invito a visitar el siguiente enlace:
https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/anton-chejov-el-gato/23485/
Sinopsis: «El gato» (Кот) es un cuento corto de Antón Chéjov, publicado en mayo de 1883 en la revista Oskolki (Fragmentos). En medio de la noche, el descanso de Varvara Petrovna y su esposo Aliosha se ve interrumpido por unos extraños ruidos procedentes del exterior de su hogar. Convencida de que podría tratarse de un niño abandonado, la mujer obliga a su esposo a investigar. Al asomarse, Aliosha descubre un escandaloso grupo de gatos que, reunidos bajo su ventana, entonan una peculiar serenata. Molestos y decididos a poner fin al alboroto, la pareja se prepara para actuar; sin embargo, una situación imprevista frustra sus planes.
El gato
Antón Chéjov
(Fragmento)
Tras las palabras siguió un suspiro. Aliosha levantó la cabeza y vio unos hombros, de los que pendía un batín de percal con grandes flores estampadas, y unos dedos huesudos. De los hombros en cuestión sobresalía una cabeza pequeña y cana, con gorro de dormir; y los dedos hacían movimientos de amenaza. Un anciano, desde la ventana de arriba, no quitaba ojo a los gatos. Sus ojillos mostraban gran interés, como si asistiesen a un espectáculo de ballet.
Aliosha abrió la boca, palideció y sonrió.
—¿Estaba durmiendo vuecencia? —preguntó lo primero que se le ocurrió.
—Hace muy mal, caballero. Va usted contra los mandatos de la Naturaleza, joven. Está usted quebrantando…, eee…, por así decirlo, las leyes naturales. Y eso está muy mal. ¿Qué le importa a usted? Al fin y al cabo… es… cosa del organismo. ¿Qué opina usted? ¿No es el organismo? Pues hay que comprender las cosas. No me parece bien, caballero.
Aliosha, acobardado, se fue de puntillas a la cama y se acostó dócilmente. Varia se acurrucó a su lado y contuvo el aliento.
—Es nuestro jefe… —musitó el marido—. Él mismo, en persona. Y no duerme, mirando a los gatos. ¡Qué diablo! ¡Es una verdadera lata vivir al lado del jefe!
—¡Joven! —oyó Aliosha la voz del viejo al cabo de unos instantes—. ¿Dónde se ha metido? Haga el favor de salir.
Aliosha se asomó a la ventana y puso atención a las palabras del jefe:
—¿Ve usted ese gato blanco? Pues es mío. ¿Qué le parece? ¡Fíjese qué movimientos, qué andares! Fíjese, fíjese. ¡Miau, miau! Vaska, ven aquí. Acércate, pillo. ¡Hay que ver qué bigotazos tiene el pícaro! Es siberiano… De lugares muy alejados, ¡je, je, je! Y la gatita… lo va a pasar mal. ¡Je, je, je! A mi gato no hay gata que se le resista. Va usted a verlo ahora mismo. ¡Mire qué elegancia!
Aliosha elogió la piel del felino. El viejo le describió el modo de vida del animal, sus costumbres… Y se entusiasmó tanto, que le tuvo allí hasta la salida del sol. Se lo refirió todo con mil detalles, chasqueando la lengua de emoción y chupándose los huesudos dedos.
¡No hubo manera de dormir! Pasadas las doce de la noche siguiente, los gatos reanudaron su algarabía y despertaron a Varia. Aliosha no se atrevió a espantarlos: entre ellos estaba el de su excelencia. Marido y mujer oyeron hasta el amanecer el concierto gatuno.
FIN
¿Usted@ podrían dormir tranquilos con un concierto de cortejo de gatos fuera de su casa? ¿Tendrían corazón para hacerles maldades a estos seres peludos bonitos y cretinos solo para poder dormir? ¿Creen que el anciano hizo lo correcto?
Eso es todo por hoy. Espero que les haya gustado la primera parte de la entrada de hoy. Nos vemos en la siguiente, habrán fotos.
Lira.

Comentarios
Publicar un comentario