Hola, Hola; Estimad@s lector@s de Mundo Liral. Espero que se encuentren muy bien en este viernes 3 de julio, inicio de otro mes y final de semana.
Arrancamos una nueva entrada al blog para julio con algunas novedades, que, me parecieron una grave falta de respeto para toda una cultura, un país, más allá de lo que representa un deporte. Los lamentables casos de desapariciones de niños para ya saben que, y con novedades más agradables de que estamos en el mes de las fiestas julianas. Preparen esas banderitas de color blanco y celeste cielo, con sus tres prominentes estrellas por Guayakill, yyyyy... les traigo un cuento popular de nuestros "queridos" hermanos mexicanos de una recopilación de cuentos almacenados en mi biblioteca física privada.
Pero antes, les voy a dar mis opiniones sobre el trato a los ecuatorianos que, fueron a apoyar al equipo, recibieron por parte de bestias sin empatía y humanismo, que no saben lo que es respeto por las personas y las culturas, y solo se enfocan en el fanatismo extremo por un deporte, cuyo objetivo es unir y entretener. Vi los videos donde mucha gente con sus bocinas, trompetas, carros, música e insultos fue a recibir y "alentar" a los futbolistas ecuatorianos en el hotel donde se hospedaban gracias a una periodista de quinta que uso la psicología inversa para que vayan a cometer semejante falta de respeto y pésima bienvenida a sus visitantes. En plan de broma, los internautas decían que eso no era nada, que ya están acostumbrados desde niños a dormir con ruido, y en realidad no afecta en nada.
Y los múltiples videos que circularon en internet donde aficionados mexicanos les tiran basura y bebidas a los aficionados ecuatorianos y periodistas. Además de burlarse de nuestro himno nacional de manera deliberada. Y para colmarlo todo, usaron estrategias sucias como amenazar a muerte a las familias de cinco jugadores para que no jueguen bien el partido y sean ellos los ganadores. Esta gente hará lo que sea para coronarse como campeones de un Mundial que está arreglado. Por eso la selección jugo como si hubieran perdido toda la motivación.
No soy aficionada al fútbol, no me gusta, y máximo, solo he visto Inazuma Eleven (otra vez lo menciono), pero soy Ecuatoriana, y aunque también estamos en la gaver con este narcopresidente; hacer esta clase de cosas, dando una pésima imagen, una pésima actitud al tratar de la chingada a sus visitantes solo por un maldito deporte... es pasarse de la raya.
¿Y que dice la Nobita#2? Nada, deja pasar todo esto porque la man esta trompuda con el Nobita #1 por entrarse a su embajada a la fuerza. Y las justificaciones que dan, son insuficientes para creerle. Ella deja que destrocen las calles, los monumentos, abusen y maten de sus propios compatriotas, y que le falten el respeto a otros porque si. ¿Ecuatorianos hijos de puta? ¡Ustedes también son unos hijos de puta, pinche mexicanos de mierda! Y pensar que antes me gustaba mucho México por su cultura, su gente, su historia, y hasta he tenido amigos mexicanos en el pasado con los que me llevaba bien. Y que gente de mierda, que vive y respira fútbol de manera insana saquen a insultar y ofender a todo un país... es mas indignante de lo que suena.
Ojalá fueran así de violentos contra el estado y gente verdaderamente malvada con temas más importantes como las desapariciones de su gente, la corrupción y caos. Habrán ganado un pinche partido, pero van perdiendo en todo lo demás, incluida su humanidad. Y esto también va con Venezuela y esas organizaciones malditas que secuestran menores de edad para venderlos y comprarlos a costillas de la desgracia por la que atraviesan. Este mundo esta podrido, lleno de monstruos que se alimentan del dolor y sufrimiento de sus víctimas.
Lamento ser tan grosera y cruda con mis palabras, pero es lo que me causa al ver todas las injusticias y faltas de respeto que abundan en cada rincón de este planeta. Que Dios nos guarde y cuide.
En fin, la lectura de hoy se titula: El coyote y el perro del autorx Kiliwa-Baja California Norte de la Recopilación y Reescritos de Cuentos Populares Mexicanos por Fabio Morábito, con el sello editorial del Fondo de Cultura Económica. Es un libro gordo que adquirí en la Feria Internacional del Libro en Guayaquil hace dos años. Lo compré a mitad de precio en ese entonces. Y el libro, tras que se me descompuso el aire acondicionado, le cayó agua a algunos libros de mi librero y este fue el más afectado. Aún se puede leer y es maravilloso. Sin más que decirles, disfruten la lectura.
El coyote y el perro
Una vez se encontraron un perro y un coyote. Como eran primos, les dio mucho gusto poder saludarse. El perro le conto su vida al coyote y el coyote le conto su vida al perro. El perro se lamentaba de la forma como ganaba su sustento, mientras que no dejaba de maravillarse por la libertad y la holgura de la vida del coyote. "¡Oh, vivir en el monte, libre y sin tener que cuidar a nadie, eso es vivir feliz!", decía el perro.
El coyote que, realmente se sentía desfallecer del hambre porque tenía varios días sin comer, vio la posibilidad de alimentarse gratuitamente durante algunos días, por lo qué siguió estimulando esa imagen de seguridad, riqueza y tranquilidad que brindaba el monte. "Yo soy muy feliz -decía el coyote-, porque en el monte no falta nada, hay agua en abundancia, buenos amigos y comida hasta llenarse. Se puede descansar cuando se quiere y se puede viajar sin más limite que el de los propios deseos. El monte es maravilloso, ojalá que un día pudieras vivir como los coyotes."
El perro escuchaba al mañoso coyote con los ojos desorbitados y sentía una gran tristeza por ser perro y no coyote. Le dijo a su amigo: "Que bonito seria vivir como tú, pero no creo que el perro pueda vivir como el coyote ni creo que mis amos me lo permitan". El coyote no estuvo de acuerdo. "Si quieres vivir como coyote, yo te voy a ayudar. Te presto mi piel de coyote y tu me prestas tu piel de perro. Vivirás como coyote y yo, con tu piel, actuaré tan perfectamente como un perro, que tus amos no se darán cuenta del cambio", le propuso.
El perro no cabía en si la felicidad y no encontraba la forma de agradecer el gran favor que le prestaba el coyote. El perro se disfrazó de coyote y se fue al monte, mientras que el coyote se disfrazó de perro y se fue a la ranchería.
No tardo el perro disfrazado de coyote en darse cuenta de que la vida en el monte no era regalada sino durísima, que no se podía dormir con tranquilidad porque se estaba siempre amenazado por otros animales más fuertes y, en cuanto a la comida, con suerte conseguía alimento una vez cada tres días. Desalentado, decidió volver a su casa. En cuanto llegó, busco al coyote pero no lo encontró. En un rincón de la enramada descubrió su piel de perro, cosa que le dio mucho gusto, porque la piel de coyote ya le molestaba. Con su verdadera piel, hambriento y arrepentido, dio unos ladridos para que sus amos supieran que había regresado y enseguida entró en la vivienda para disfrutar del calor del fogón.
En eso estaba, cuando su amo salió indignado y le gritó: "¡Perro desgraciado, ladrón, mal amigo! ¿Así pagaste el cariño que te teníamos?". El perro se asustó mucho y le preguntó a su amo: "¡Pero amo, qué es lo que pasa, si soy yo, tu perro, ¿por qué me apaleas?". Y el amo le respondió: "¿Quieres engañarme? ¿Crees que no sabemos que tú te comiste a las gallinas, te bebiste la leche y devoraste las pequeñas chivas?".
"¿Yo?", dijo el asombrado perro, e iba a pedir una explicación, cuando vio que llegaba furtivamente al rincón de la enramada el amigo coyote, tomaba su piel y, con ella puesta, huía rápidamente hacia el monte.
...
Tiene una moraleja importante que es: no hay que creer lo que dicen otros, puede que busquen su propio beneficio a costa de perjudicar a los ingenuos.
Y eso es todo por hoy. Espero que les haya gustado la lectura y nos vemos en la próxima entrada al blog. ¡Nos vemos!
Lira.
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