Hola, Hola; estimad@s lector@s de Mundo Liral, espero que se encuentren muy bien en este inicio de fin de semana. Han pasado días desde la última entrada subida a mi blog, y con ello, muchas cosas que contar. Les advierto que esto va a contener una mezcla de temas que van desde futbol, corrupción, viaje por motivo del día del padre, gacha de verano de los carnavaleros, apaleadas por juegos mecánicos, entre otros. Espero que les guste.
Hoy es viernes 26 de junio, las cosas se ven muy animadas tras la victoria de Ecuador contra la bestia de Alemania. No quiero quebrarles sus ilusiones a los amantes del fútbol (si hay algun@ que nos lee), de que todo esta arreglado. Todo el torneo esta controlado/manipulado por la FIFA. Me vi Inazuma Eleven, justo el primer arco del sector V, se lo que hablo. Y lo más hilarante de todo, es que muchos restaurantes están regalando comida gratis o a muy bajo costo. Ignorando por completo que estamos sumidos en el sobreprecio, la criminalidad, muertes y accidentes diarios, adicionando de que el presidente Noboa hace de las suyas sin una pizca de remordimiento.
El fanatismo por el fútbol es sorprendente, mucha gente apoya, grita y apuesta por un equipo de fútbol que solo están enfocados en su propia carrera y bienestar. Pero, cuando se trata de apoyar a ecuador en causas sociales y políticas que directamente afecta su calidad de vida; culpan a uno de los tantos ladrones que han asumido el cargo de líder de la nación de las consecuencias que se llevan a cargo por el presidente actual que solo se la pasa drogando. Así como fue con la Cynthia Vitteri en su cargo. Una vez la vi saliendo de la Universidad, la mujer iba agarrada como muñeca de trapo de dos de sus guardespaldas, solo para subirse a la camioneta.
En fin, anoche salí a la farmacia y a la quesería para comprar unas cositas, y por ahí hay un bar-tiendita donde mucha gente se reúne a ver los partidos, me dio gracia ver que, en medio de la calle, había un hombre asando carne rodeado de gente mientras ven el partido. Me dio tanta gracia la situación que me alegró un poco la noche, después de una tarde de trabajo y de aprendizaje con novelas chinas, y de que mis arrogantes padres me hacen sentir infravalorada por sus malos tratos. Y, yo no toleró eso.
Cambiando de tema. El viernes pasado no quise publicar nada, ni siquiera actualice la novela en AO3. Ese día aproveche el evento de arcoíris para encontrar bichos, aves y peces únicos de ese clima, además de que invitaron a Betzy a muchas carreras de bote de dragón por el festival chino de Sonji. Manejar el bote fue un poco complicado, tuve muchos intentos para agarrarle el ritmo y divertirme. Lamentablemente solo fue un par de días que duró el hype por el nuevo evento.
El día sábado todos en casa se fueron de viaje a Santo Domingo, menos yo, porque tenía que recibir a mi madre que venía de viaje. Ese día me quede sola con mi sobrino Juanchi y fue un alivio. Como sabia que venia pasadas las doce, quise comprar un arroz con menestra y pollo asado, pero lo pensé mejor y como había cosas que hacer en casa y para que comamos ambas (era seguro que venía con hambre), compré media libra de carne de cerdo, hice una menestra de habichuelas con una carne de cerdo salteada al estilo chino. A Juanchi le di un poco y quedo satisfecho, se me acostaba en todos lados a donde iba y almorcé viendo un video de análisis de Meg de Padre de Familia.
Mi madre llegó mientras jugaba Heartopia y tuve que recibirla. De ahí hice oficios, medio hablé con ella sobre a lo que fue de viaje, por ahí la escuche soltar toda la sopa con la hermana que la llamó para saber si llegó bien. Yo pensaba que iba a pasar un fin de semana sola con ella, libre de viejo fastidioso, pero resulta que mi hermano llama para saber como está y hablar de mi padre, y le dice que mañana las dos viajemos para allá.
Bueno, centremonos en los perritos. Son cinco, tres blanquitos con crema; dos de ellos se parecen al papá de Tato, el otro es la viva imagen de Camila; y dos negritos mellizos, una es hembra (y la primera en siempre acercarse cuando los llamaba). Solo me acuerdo del nombre de cuatro que son Jael, Rocky, (Ca)Milo y Lulú. Rocky es bastante miedoso y suavecito, la noche del lunes antes de viajar a casa, fuimos al parque para que nosotros y toda la familia de perritos saliera a jugar (ame verlos correr, seguir a sus padres, jugar con ellos y entre ellos) a Rocky lo cargé de ida y regreso, al igual que a su hermana. El Jael, mientras almorzabamos en el patio y me toco comer en una mesa bajita en el suelo con las queridas nietas de mis padres, se me subió en el regazo y quería meterse en mi plato. Todos se alarmaron por la osadía del cachorro, y yo solo me reí mientras intentaba quitarlo de encima (no podía porque tenía embarradas las manos).
Ah, y justamente el martes que volvimos a casa y yo bastante débil, en la noche mi familia imaginaria querían ver (me insistieron pese a las molestias del viaje) las rooms de subhistorias de Garu/Karu y Edmond toreros que ya desbloqueamos justo el domingo mientras comía colada morada. La subhistoria de Garu se trataba de ellos con el protagonista cuidando y entrenando una camada de cachorros de melena plateada con su madre (que era muy brava), y esos cachorros (aunque me hubiera gustado ver como eran, pero los describían como traviesos, esponjosos y enérgicos), me recordaron bastante a los cachorritos de Camila y Tato.
Respecto a las rooms, las vimos y estuvieron muy divertidas, entretenidas y bastante interesantes. Supimos que estuvieron ubicadas durante el evento ceremonial del corte de cuerno, y no después como se suele hacer en las subhistorias. Y la mayor parte, fue de ambos con el prota probando comida local de Solaria (que se veían deliciosos), ver a los toros y haciendo sus gestiones para la ceremonia. Esta noche, voy a ver el de Dante, ya que lo desbloqueamos el miércoles y es la última que falta del evento de este mes.
Si, era de esperarse que me iban a salir ambos. Primero fue mi cielito y solecito bonito a los 50 contratos, que grite y celebre; y con esa ambición me lance a conseguir a Quincy, que me salió a los 110 contratos. Tenía 107 contratos y en ese banner con cada 30 tiradas, me daban recompensas. Me regalaron 20 contratos, de los cuales solo gaste 10 y en esos 10 me vino el señor Quincy con Toppercito en ropa de playa. Tremendo monumento de hombre, hay por donde mirar, Jajaja. Celebre por mi gran suerte, ame que mi hijo viniera, y el señor Quincy... confió mucho en él. Ojalá que un hombre como él viniera a mi vida (y no lo digo por guapo). Y mis dos lobitos... los quiero cada día más. Se están ganando mi cariño, como lo hace Quincy, cosa que al principio que los conocí ni les pare bola. Ahora toca ahorrar para el siguiente banner de interés que relacione a mis lobitos, al señor Quincy con Toppercito y el señor de Solaria.
Volviendo a lo del viaje. Esa noche del domingo salimos en familia a la feria de Santo Domingo por sus fiestas cantonales. La feria con juegos mecánicos, puestos de comida y más cositas de entretenimiento con mucha gente vestida desde casual hasta formal, estaba al lado del parque grandote que solemos visitar en cada viaje, era un terreno en construcción (como en toda feria). Paseamos por todo el lugar, y mi padre se apoyo en mi hombro todo el tiempo, me sentía mal y torpe al caminar. Todos, menos mis padres, nos subimos a algunos juegos. Yo solo me subí a uno, el famoso tagada porque quería recordar los viejos tiempos; la última vez que subí a uno fue en mi adolescencia y no fue tan aparatoso como esta vez que me subí. Ese maldito que controla el juego me sacudió como trapo viejo, intente agarrarme y soportar, pero termine avergonzándome de ciertos sonidos que hice al final; incluso me solté por las terribles sacudidas y caí. Fue aparatoso, me quede en blanco por unos instantes antes de subir de nuevo.
En fin, esto es todo por hoy. Espero que les haya gustado la entrada de hoy. Nos vemos en la próxima entrada.
Lira.

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