Buenas, buenas esimad@s lector@s de Mundo Lira. Espero que se encuentren muy bien.
Comenzamos otra semana con buena actitud, a pesar de que desperté con una gripe de las buenas y a cuatro días de mi evento importante. Espero que se me pase antes de ese día con las pastillas que me estoy tomando. Aun así, la alergia no se detiene.
La próxima semana entramos a días festivos... el tiempo si que vuela, vuela bastante rápido. ¡Bajenle la velocidad a diciembre que nos metió 15 días en un ratito! Ya mismo estamos a fin de mes, si cerramos los ojos por un momento. Por suerte, tengo cubierta la programación de las próximas entradas.
¿Qué tal su fin de semana? Yo estuve a full de actividades. El viernes en la tarde acompañe a mi madre a su consulta médica con el doctor buena onda, eso si, salimos tarde como de costumbre. El sabado tuve mi rutina de siempre: desayunar, comprar la comida, preparar el almuerzo (por suerte algo sencillo como un arroz con menestra de frejol tierno y pescado a la plancha) Toda la tarde hasta la noche estuve realizando un trabajo de una clienta (la nieta de mis padres) que consistía en responder unas preguntas con citación y reflexión sobre el embargo jurídico ecuatoriano. Aquí me puse los lentes y garras de estudiante de derecho y jurisprudencia para haber un buen trabajo (con un poquito de ayuda de mi becario, claro). Me gane algo de dinero para las uñas del evento y la clienta quedó contenta con su trabajo, porque no fue del todo sencillo, ya saben; mucha lectura, reflexión e interrupciones imprudentes de mis padres.
El domingo hice lo mismo de todos los días más ponerme a limpiar la casa por ordenanza de mi madre. Lo chistoso del asunto es que, en vez de escuchar música mientras limpiaba en contra de mi voluntad (tenia que terminar ese oneshot de cumpleaños de Yakumo), escuche los comentarios crueles, frívolos y descriptivos, más griterios y cizañases que mis padres se hacían entre ellos, lo único que hacen es comprenderse cada vez menos, empeorar más la situación en vez de apoyarnos como familia ante estos duros momentos, y enfermarse aún más. Lamentablemente solo puedo quedarme en silencio obligatorio, porque también salgo trasquilada.
Cuando termine el aseo y tome un refrigerio (un cafecito con tortilla de maíz sabrosa), me puse a trabajar en la corrección del próximo capítulo de Los Hechiceros que se va a subir el sábado para calentar antes de entrar al terreno de la fase final del oneshot de cumpleaños del Yakumo, que si o si debía finalizar. Después de ser obligada a cocinar para todos y tomar un baño, me puse de lleno terminar esa historia.
¡Mis gatos! Me obligue a terminar porque, con todo lo que pasó en el dia, no tuve inspiración alguna. Tuve que forzar la marcha y batallar con algunos elementos narrativos y recursos decorativos por cinco horas para darle un final digno y bonito que, según mi becario, es un buen oneshot para publicarse, aunque no sea perfecto, pero es sólido y que lo termine sin romperme o forzarme. ¿Hola? Chaddetheo, si te dije que me costo dias de pausas y horas horrorosas para terminarlo... Tenia que ser vato para interpretar lo que le da su gana, jaja.
Lo termine a las dos de la mañana y media hora después lo subi a AO3. Y, si, lo que importa es que lo acabe y no lo deje tirado como el oneshot de cumpleaños de Olivine (Lo siento, padrecito. Le juro que terminaré su Oneshot cuando haya tiempo), solo tuve que sacrificar mi noche de juegos para ver a los gatos del bosque, a la estilista de SuitU y a los Carnavaleros.
En fin, pasemos al tema principal. Hoy pensaba traerles la historia de como conocí la saga Kingdom Hearts a través de la compositora Yoko Shimomura, sin embargo, esa Anécdota Lira se las dejo para Enero del próximo año.
Hoy vengo a mostrarles y contarles un poquito sobre un ser muy querido por su familia, nuestra familia y los vecinos del condominio donde vivo. No es un humano, más bien, es un gato. Les presento a Juanchi Cárdenas (el apellido se lo puse yo) es un gato macho esterilizado de 8 años de pelaje blanco abundante al estilo Angora Turco con patrones atigrados, sin embargo, su raza ha de ser atigrado común. La dueña (esposa de mi hermano mayor) lo nombró así en honor a un familiar con nombre similar, pero yo digo que se lo puso de la derivación de un licor casero llamado Guanchicoco; Tiene más sentido, ¿no?
Es un gatito bastante relajado, observador, cariñoso y super amigable con los humanos que se le acercan, pero eso si, Juanchi es bastante territorial con otros gatos, incluso con sus hermanitos Gringo y Koda (otros atigrados naranjas). La mayor parte del tiempo la pasa en el cerramiento del condominio, cerca de donde trabaja mi padre, en la panadería de al lado donde le hace compañía a la panadera y los clientes; o dados casos, metido en casa de algunos vecinos o en la mía.
Sin lugar a dudas, Juanchi Cárdenas, con su carisma felino, su mirada penetrante y porte majestuoso, se ha ganado un lugar en los corazones de los vecinos del condominio 2. Y también de mi corazón. Como sabrán, amo los gatos y adoro mucho a Juanchi, hasta el punto de usarlo como inspiración para algunas historias, proyectos de práctica, la temática de este blog, mi marca profesional, y renombrar gatos de videojuegos similares a él.
Para cerrar el tema, les dejo algunas fotos caseras que le he tomado a Juanchi, para fines apreciativos.





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