Buenas, buenas estimad@s lectores y lectoras de Mundo Lira. Espero que esten muy bien y hayan empezado la semana con buena actitud y vibras.
En la primera entrada de la semana, traigo la segunda parte de mi experiencia como Flaneur (caminadora de mundos) en la Feria Internacional del Libro (FIL) de este año: la tarde del sábado.
Esta parte será como una especie de comparativa a la tarde 1, cuyas diferencias serán las evidencias fotográficas, las descripciones ambientales y las opiniones de las conferencias a las que asistí ese día, lo cual, trataré en la segunda parte del tema.
A modo de microresumen: la tarde 1 de la FIL fue el jueves 18 de Septiembre. Hice un recorrido panorámico y alguna que otras compras satisfactorias. Me encontré con personas conocidas dentro de mi área de formación Académica y pase una bonita tarde.
Sin más preámbulos, ni distracciones... ¡Comencemos!
En este día sábado vine con las expectativas de socializar más con autores y escritores locales con editoriales independientes, asistir a las charlas que elegí para darme ánimos de priorizar mis obras importantes y tomarme fotos en la exhibición de Studio Ghibli. Apenas cumpli con una y es la más obvia.
Como era de esperarse, el aforo del evento estaba bastante ocupado y repleto de toda clase de personas (en su mayoria, habian más jóvenes y niños) para entrar a la feria. Tuve que esperar unos 20 minutos en la fila para comprar mi entrada. Simultáneamente, en otro espacio se estaba celebrando un concurso de baile internacional.
Entre y, a diferencia del día jueves, se veía mucho más animado y eso para mi, como una bruja semi ermitaña que no le gustan las multitudes hasta cierto tiempo, fue primero tipo: "Genial, su interés por la lectura y los libros es para poner felices a los escritores y autores"; después fue como: "Ay, que pereza, hay que hacer fila hasta para ir al baño... además, creo que debí venir con alguien para que sea divertida la experiencia."
Lamentablemente no hay nadie en casa que les guste este tipo de actividades o tenga la suficiente energía para caminar y estar de pie por mucho tiempo. Además, en casa todavía creen que los libros ya no se leen y son un recurso obsoleto, superado por la tecnología. Bah, no saben cuantas veces les he dicho que las cosas no son como las pintan. Los libros en físico siguen leyéndose y conservandose como un tesoro.
Hice un recorrido con vistazo rápido a los stands y a la gente mientras me dirigía a la sala de conferencias. En dos horas después que estuve escuchando y anotando mis observaciones momentáneas, volví a la feria para ver lo que había de nuevo, darle un vistazo a la mercadería bonita y preciosa que no puedo costear por muchas razones.
También quise tomarme unas fotos en el stand de Studio Ghibli, pero, al no tener quien me tome una y por la cantidad de gente, no lo hice. Ahí me arrepiento de no haber traído el celular el jueves. Tuve que pasar de largo.
Mencionó que no cargaba el efectivo justo para comprar la entrada, el pasaje y un cafecito; decidí que, en vez de comprarme un café debido al costo elevado, las pocas ganas de gastar en algo efímero y porque no tenía hambre (vine bien almorzada con un suculento tallarín de carne hecho por mea brujita) y me compre una cinta decorativa con gatitos de diferentes razas y colores de cuerpo entero que me costó unos 2.50$, que se que durará más que un café que puedo hacerme en casa, más rico y a mi gusto.
Estuve deambulando por ahí. Me llamaron la atención libros de criminología, libretas bonitas que hojee hasta el cansancio (quería una libreta nueva, pero ya tengo como 5 libretas en uso de diferentes tamaños, colores, texturas y formas en mi escritorio), un señor que vendía figuras y posters de anime quiso venderme uno (estaban económicos) pero, al no tener un anime popular favorito, salvo Los diarios de la Boticaria, no le pude comprar (porque se acabaron).
Dando las vueltas por allí como una gata bruja curiosa en medio de la multitud y de libros, me encontré con un vecino que sorprendido me dijo: "Lira, ¿Que haces aquí?".
En ese momento, mi cara se torno dubitativa y mentalmente le respondí: "Pues, este es mi "lugar", ¿Qué es lo extraño de encontrarme aquí?". Verbalmente le respondí con la misma pregunta y él me dijo que estaba de paseo. También me pregunto si he comprado algo de la feria. Le respondí que si, pero fue el día anterior que vine (jueves). De vuelta me preguntó si tenía planes para el siguiente fin de semana, para que vayamos juntos a la Feria Medieval en el jardín botánico y le dije que lo pensaré.
De ahí, se despidió y se fue del lugar, porque al rato lo estaba buscando para pedirle el favor de tomarme unas fotos con Totoro. Me quedé un rato más, hasta que decidí que era momento de retirarme. No voy a mentirles, me sentí un poco triste de estar deambulando por todos lados sola mientras veo familias, parejas y amigos pasandola bien con las actividades que no me llamaban mucho la atención.
Pero no es del todo negativo, la feria de ese día me dejó ese doble sabor: alegría de libros mezclada con la añoranza de compañía. Quizá el próximo año no la camine sola, o quizá sí… como bruja flaneur que siempre vuelve al llamado de los libros.
Esto es todo por hoy. Espero que les haya gustado y esperen pronto la parte dos de esta entrada. ¡Tengan un buen inicio de semana!
Lira.
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