Buenas, buenas. Estimados lectores y lectoras de Mundo Lira. Espero que estén muy bien.
El segundo tema de esta semana es un resumen de acontecimientos de mi semana. No tiene nada de intelectual ni formalmente literario, solo tiene un poco de narrativa sazonada con lo cotidiano.
Luego de auto promocionarme en mis redes sociales (la entrada del día del lector) continúe rellenando pixeles en WPlace, donde hice mis dibujitos favoritos y con los que guardo cierto afecto. Mi etapa de WPlace fue divertida mientras duró.
En simultáneo, me puse a trabajar con mi becario los dos últimos extras de la temporada dos de la novela parodia de Los Maridos de Eiden y sus desvaríos mágicos. La finalización de esos extras se terminaron el día martes y lo único que queda por hacer es editar la temporada 2, en especial, los últimos capítulos. De ahí, tengo que ponerme a editar y revisar el proyecto de mi novela para ver si la publico en Kindle; ese es otro proceso de investigación pendiente.
A partir de ahí, me llegó la muerte creativa breve (que ahora sigue en su curso) y por más que intento hacer algo, mi mente se harta al instante; lo considera fatigante. Ese dia (miercoles) se me fueron los ánimos para crear cosas, incluso para leer cosas pendientes. Pero intente aprovechar para encontrar entre trabajos pasados algunas joyas para subir al blog, las razones se deben a que me enviaron una propuesta de publicar algún trabajo en una revista Colombiana literaria para estudiantes. Ninguno califica para la revista, ni tampoco tengo ganas de hacer uno por mi estado. Ese dia, mantuve contacto 0 con mi becario. Le vine a responder los mensajes al dia siguiente.
Pensé que el dia jueves iba a ser tranquilo y gris, pero resulta y acontece que en una discusión interna con las brujas Lira, ya teníamos que terminar organizar el rezo mensual del banner para el juego de los carnavaleros (para que el sistema del Pity sea piadoso con nosotras). Termine de comprar lo necesario y ensayar los rezos para pronunciarlos bien (inclui oraciones en latín) porque esa noche lo iba a realizar. Y les comento que salio todo un éxito. Me salieron los personajes y el que más deseaba me salio dos veces. Todo bien con el procedimiento, termine toda contenta con los resultados (hay evidencias buenazas). Mi becario, quien me ayudó con algunas ideas y ánimos, también lo está. En esta ocasión todo salió satisfactorio. Tengo pensado hacer una entrada exclusiva de todos los procesos, resultados y preparativos de las cinco sesiones de rezo mensual del Gacha. Esperenlo en algún momento que vendrá cargadito hasta de imágenes y videos (No prometo nada).
En paralelo a ese evento donde deje salir a las brujas internas de puro performance/rol (no se espanten que la cosa no es en plan serio ni oscuro), la yo real tuvo que enfrentar un desafío matemático, logístico y métrico con un trabajo de una clienta que vino al taller de mi padre a hacer un aumento en metros cuadrados de una reja para un negocio. Todo comenzó con que el me pidió acompañarlo a comprar el material con el poco dinero que la clienta le dejo, sin adicionar que lo quería para el día siguiente y que pusiera dinero.
Como mi padre es un hombre necio y su memoria no es tan buena, le aceptó sin pensar que, más adelante, la clienta se pueda hacer para atrás con el trabajo. Me mandó a que le sacara mas dinero y yo sin poder objetarme del señor necio, fui al banco del barrio. Para la suerte del momento, la banca estaba sin servicio (a esas horas siempre lo suele estar) y no se sacó nada (se evitó cometer uno de tantos errores de esa tarde).
Al regresar, me pidió que llamara a la señora para aclarar las cosas con el precio del trabajo y las medidas. Se la llamó desde mi celular (tuve que agregarla). Hablaron y al momento de aclarar las medidas, se ponen a discutir un buen rato sobre ello. Al principio no entendí nada porque mi padre repetía una medida (el 4.10 mts) y la señora le repetía el 2 mtrs de ancho por 1.1 mts de largo sin dar una explicación clara de a que se debe esa medida. Tanto él como la clienta y yo incluida estábamos confundidos con las medidas y las cuentas del precio basadas en las medidas. Mi padre volvió a medir la reja en base a lo que el tenia en mente (no me quiso explicar). Entonces, llamamos a mi madre y le explicamos la situación de las medidas. Entre ella y yo sacamos las cuentas y daba lo mismo. Se volvió a llamar a la señora y se le habló de las nuevas medidas y el precio, pero ella seguía defendiendo sus requisitos.
Después de hablar de nuevo con mi madre y discutir sobre las medidas exactas con mi padre mientras se media la reja una y otra vez. Se le ocurre ir al lugar donde esta el local para cerciorarse de que las medidas sacadas de la reja llevada al taller (2.50 mts de ancho x 2.10 mts de largo) necesitará 1.60 mts de ancho para alcanzar los famosos 4.10 mts. Nos embarcamos a un largo viaje (por mi culpa de indicarle mal el puente a tomar para dirigirnos al lugar) a la Atarazana. En el camino veníamos fastidiados y maldiciendo por haber escogido mal el camino y encima el carro se puso caprichoso para avanzar (igual que el dueño). Después de un largo rato donde no pude cerrar bien esa puerta y tuve que sostenerla en todo el camino, no llegábamos al lugar y encima mi padre no daba con la calle exacta. Medimos y anotamos correctamente las medidas que ya habíamos establecido antes con mi madre y con la poca información proporcionada de la situación.
Ok, esos dos metros deben añadirse a la reja. Pero... al momento de medir la reja y hacer la suposición de añadir esos dos metros solicitantes al 2.50 mts se harían 4.50 en total; y eso no cuadra con el ancho de la apertura cuadrada del local. Mi padre reconoció que tomó mal las medidas por "culpa" del maestro que lo acompañó y por eso la gran confusión de la relación medidas - precio entre los cuatro. Y uno dirá aquí, ¿Problema resuelto? Pues no... Ahora el dilema repetitivo del resto de la tarde era el precio. Entre cálculos erróneos y correctos, hasta volver a molestar a mi madre para algo que se podía calcular fácil; se llegó a la fatídica conclusión de un precio de casi 200 dólares, en contraste al presupuesto sacado anteriormente de unos 130 dólares.
Bueno, recapitulando más tarde con mi madre, nos dimos cuenta que esto fue una tanda de enredaderas y discusiones para terminar con esos resultados. Solo mi padre lo puede lograr. Ahora solo queda esperar que la clienta, quien le iba a "consultar" a su hija primero, acepte el trabajo del aumento de esa reja al nuevo precio calculado. Y así la señora quería que se la aumentará para el dia siguiente y que mi padre invirtiera ahí. Eso es red flags de negocio.
Para concluir, el día de hoy desayuné, almorcé y voy a lonchar con las ofrendas que le ofrecí a los personajes del banner actual de los carnavaleros (están en buenas condiciones y seria un desperdicio botarlos por un performance). Y una vecina me dejo a cargo del cuidado de su gatita por ocho días en su apartamento. Me dejo explicando la rutina diaria de la gata, y debo decir que lleva una mejor vida que yo. Toma vitaminas, leche de la cara y está bien cuidada. La nena se ve que es tímida, niña de casa y educadita. La gata se llama Lulú y estará en buenas manos, porque me encantan los gatos y ya he cuidado a mi sobrino cuando mi hermano y su familia se van de viaje.
En fin, esto es todo por el dia de hoy. Espero que les haya gustado la segunda entrada de la semana y nos vemos en la próxima. Esta noche actualización de la novela mencionada en esta entrada.
¡Besos!
Lira
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